viernes, 30 de septiembre de 2011

El amor, mueve montañas?...

Es una pregunta que muchos quizás se la han hecho. Pero han llegado a una respuesta? Se dice que el amor lo puede todo: puede hacerte cambiar en muchos aspectos, cuando se supone que debes ser siempre el mismo; pero ocurre y en demasía. Puede juntar parejas por años que no se han visto, y puede encaminar un destino, en el cual jamás habías creído.

Qué es el amor, en fin de cuentas? El amor, no solamente es sentir cosas por alguien; el amor es cuidar y proteger a ese alguien, a dar todo para que sea siempre feliz. Y hay muchos tipos de amor; el de hermanos, el de pareja, el de padre, el de madre, el del prójimo, el de amigos. Y todos son iguales al momento de comparar.

Pero volvamos a lo primero. El amor mueve montañas entonces? Yo he encontrado la repuesta a través de los años; pero quizás no ha sido del toda completa. Sin embargo, creo que el amor puede hacer que todo sea más nítido y claro en tu vida. El amor te puede hacer feliz, en los momentos más duros. El amor....el amor yo ya lo he encontrado. Y estoy feliz que ella sea mi amor.


jueves, 29 de septiembre de 2011

Poemas sin latido...

"Poemas sin latidos abrazan tu corazón"... He convertido en estos tres meses, todos mis sueños, mi amor en poemas, cuantas veces quise hacer uno y nunca pude. Sin embargo ya llevo 26. Es demasiada la inspiración que me ha llegado, pero hay una buena razón para hacerlo. Hay una Euterpe que siempre se entromete en mis pensamientos y los convierte en versos, esa Euterpe me hace escribir más de lo que pensé que haría algún día.

Y resulta ser que estos poemas han abrazado mi corazón, y me ha preparado un camino lleno de felicidad. Cada detalle es preciso, y de la nada ya van sonando 8 estrofas y a veces muchas más. Nunca me imaginé que desde un poema en que quise decirle lo que no sabía decir, se convirtiera en un poemario sin fin. Y es agradable la sensación que me queda después de escribir. Una sonrisa se dibuja en el alma, y se respira un aire nuevo.

Gracias a mi Euterpe, he descubierto una gran pasión; de la cual estoy dispuesto a seguir haciendo de por vida. Y cuando la pluma se quiebre, será porque la musa se ha cambiado de lugar. Pero daré toda mi vida, para que ella sea siempre mi musa. Porque estaré aquí, ahí y en todas partes.

Y sólo caminar...

Llega un momento en la vida, en que te sientes oprimido. Y se siente horrible esa sensación de que no tienes libertad de expresarte como quieres. Pero ellos no pueden criticarte. Todos tenemos un valor en esta sociedad, y todos somos parte de ella. Sin embargo, te sientes ajeno y no sabes qué hacer.

Qué pueden hacer ellos, para reprimir tu libertad? Si un pájaro puede volar por los cielos, por qué tú no puedes hacerlo? Ellos no pueden robarte esa palabra, pues porque ellos ya la tienen. Y cuando encuentras que todo sale mal, a qué recurres? En la vida pueden haber muchos momentos como éste, pues es cíclica; y así como esto ocurre, también existe el tiempo en que todo marcha bien. Nunca hay que detenerse, por más que hayan obstáculos en el camino.

Y sólo lo que hay que hacer, es caminar...caminar hasta llegar hacia ti, y sentir que todo lo que has caminado es para dejar un legado de esperanza para el futuro. Sólo camina, hacia un final sin término. Hacia un horizonte sin fronteras; camina para despejar tu mente; camina para que ellos sepan que tú caminas por el lado correcto.

Y yo sólo camino. Camino al lado de las cosas buenas que me rodean: Mi familia, mis amigos, mi polola, mi música, mi literatura. Y dejo que en el camino se vayan quedando el resto de las cosas que sólo impiden tu libertad.

Ahora, ve a caminar; pues hay un sendero bien largo para hacerlo llamado: VIDA.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Un alma robada...

Paseándome por unos jardines de mariposas, me encontré con una gitana; me quiso ver la suerte, y yo sin más prisa acepté. La gitana toma mi mano y me dice que pronto pasará algo inesperado; algo que jamás habías sentido. Y mirándome a los ojos sólo me dijo: Prepárate. Luego se alejó entre las estrellas y no la pude divisar más. Asustadísimo con las palabras de ella, me fui todo el camino pensando en lo que me podría suceder, pero no llegaba a ninguna respuesta. Y el nerviosismo cada vez se hacía presente en mi cuerpo.

Pasaron algunas semanas y aquella vez en que esa gitana me habló, no se alejaba de mis recuerdos. Y no podía conciliar el sueño, eran noches de sólo pensamientos. No llegaba a la respuesta. Era un enredo en mi cabeza, que si alguien se metiera no podría salir jamás de ahí.

Volví a soñar y dormir, pero aún seguía vivo el recuerdo de esas palabras. Porqué tan sólo la palabra: Prepárate, podría asustarme tanto? qué era lo que me pasaría? Sólo quería encontrarme con esa gitana nuevamente, para saber la respuesta. Pero lentamente al pasar los días; sentía que había algo que me faltaba. Pero no sabía qué.

Pasaron los días, y me encontré con la gitana nuevamente; corrí rápido hacia ella y le pregunté qué es lo que pasa?, hay algo que me falta y no sé qué es. La gitana me contesta: es tu alma. Pero cómo podría ser robada mi alma de la nada. Y me vuelve a decir: he sido yo. Yo te he robado el alma, y si te viera te la seguiría robando; porque no quiero más que tu alma y tenerte siempre. Sabía que si te la robaba, algún día volverías a verme. Por eso lo hice, para que nuestros destinos se volvieran a juntar. No sabía qué contestarle, pero al momento que me la devuelve, yo se la entrego y le digo: Quédatela, ya me la robaste; me hiciste pensar en eso por un largo tiempo; y ahora que me dices estas palabras, quiero que nuestro destino vuelva a unirse.

Y sin ir más lejos, esa Gitana roba almas, volvió a mi vida, para quedarse junto a ella, hasta que las almas vuelen como una sola.

Dormir bajo tu pecho...

Dormir...y dormir al rededor de tus brazos, sentir tu respiro sobre mi cuello, y que tus manos lentamente se deslicen sobre mi espalda. Soñar dos gatos caminando bajo la lluvia; acariciándose por la mañana. Y soñar, que un paraguas se vuela por el cielo con nuestros corazones.

Hay algo más placentero que dormir? que soñar? Es genial acostarse y después de un día agotador sólo dormir a destajos; y levantarte sin saber de nada, como si estuvieras en otra dimensión.

Y soñar cosas que al otro día buscas el significado para saber si tu sueño es bueno o no. He soñado tantas cosas; unas inimaginables y otras muy adorables. Por ahí Cerati dijo: No quiero soñar mil veces las mismas cosas... Pero, quizás yo sí quiero. Hay sueños que se convierten en poema incluso, como hay poemas que se convierten en sueños. Y hay sueños que son poemas, que se convierten en música. Y así, no es rico dormir?

Pero hay algo que quiero hacer: dormir entre tus brazos hasta que salga el sol. Nublarme en tu sueño, y ser parte de tu cuerpo. Qué rico es tener esa sensación de no ser soltado jamás. Sin embargo, algún día...algún día "me amaneceré, zamba, entre tus brazos".


martes, 27 de septiembre de 2011

Tu sonrisa guardada....

Tengo una sonrisa guardada para la mejor ocasión de mi vida.

Es increíble como pasa el tiempo, y una sonrisa te puede cambiar la vida; te puede mejorar todo al rededor; y tu humor es más agradable que otras veces. Puedes contagiar todo lo que te rodea: amigos, universidad, y cosas que hagas en tu tiempo libre; todo, absolutamente todo lo haces con amabilidad.

Y han pasado 3 meses en que una sonrisa me robó el alma. Es culpable de que todo sea armonioso al rededor; es culpable de que sea adicto a esa sonrisa; es culpable de que hasta haga locuras y/o el ridículo. Es tan culpable, que me hace escribir sobre ella; tan culpable que lo seguiría haciendo siempre. Tan culpable, que llevo 3 meses amándola.

Cuantas veces nos hemos preguntado: llegará el momento de sonreír alguna vez? Ha llegado ese momento, y como al principio puse: Tengo una sonrisa guardada para la mejor ocasión de mi vida, Pues esa ocasión ha llegado. Te entrego mi sonrisa. :)

lunes, 26 de septiembre de 2011

Un poco de vergüenza...

A qué le tenemos miedo?, a hacer el ridículo?, a hacer alguna locura? Cuantas veces nos hemos preguntado esto, y nunca llegamos a una respuesta; es natural que lo sintamos, la vergüenza a los dimes y diretes de la gente, está a la vuelta de la esquina. Pero es realmente difícil perder el miedo este?. Muchas veces hemos hecho cosas que nunca nos imaginaríamos hacer. Sin embargo, no nos damos cuenta que muchas veces cuando hacemos esas cosas, estamos haciendo el ridículo de una manera inconsciente, y sólo lo dejamos fluir y no nos avergonzamos de aquéllo.

Cuando chico siempre tuve vergüenza a todo, a bailar, a cantar; siempre tuve miedo que la gente me vea como un payaso. No me gustaba que se mofaran de mi, no me gustaba que se burlaran de mi. El "ridiculismo", pasó a ser la palabra más odiada para mi. Pero al pasar el tiempo, te das cuenta que este concepto, pasa a ser más parte de tu vida, e incluso te empieza a gustar hacer el ridículo, y la vergüenza cada vez se difumina más. Te gusta que las personas se rían con lo que haces, te hace sentir bien ser de vez en cuando el payaso. Y porqué sucede esto?, al menos yo me di cuenta, que importa re poco lo que diga la gente, si te sientes feliz hacer reír a los demás, a tus amigos. Perder la vergüenza es la mejor terapia contra todo, además te sube el ánimo y la autoestima. Por mi haría locuras siempre, locuras sanas; como gritar cuando se te ocurra, como cantar fuera de una casa a tu amada. Haría de todo; con tal de sólo ser feliz.

La vergüenza es para los niños, los adultos deberían dejarlo atrás y a perder más el sentimiento de ridiculez. Yo creo que la he perdido de a poco, y en eso estamos.

domingo, 25 de septiembre de 2011

En poco momento...

En poco tiempo...en poco tiempo puedes hacer de todo; puedes comentar una publicación en facebook, puedes ver una foto, puedes hablar con alguien, puedes ver un video. En poco tiempo, puedes escuchar música, puedes saltar, puedes reír, llorar, cantar, aplaudir. En poco tiempo, hay muchas cosas que puedes hacer.

En poco tiempo puedes tomar la decisión de dejarte un bigote o no; en poco tiempo puedes hacerte fan de un músico o de un pintor; en poco tiempo puedes leer un poema; en poco tiempo puedes tomar agua; en poco tiempo puedes repetir una frase en todo el párrafo.

En poco tiempo te pueden matar; en poco tiempo puedes ser salvado por alguien; en poco tiempo puedes perder un amigo; en poco tiempo puedes reencontrarte con un viejo amigo; en poco tiempo se puede apagar la luz de toda una ciudad; en poco tiempo te pueden robar; en poco tiempo puedes seguir una canción con tu pie. En poco tiempo puedes marearte; en poco tiempo puedes callarte; en poco tiempo puedes gritar; en poco tiempo puedes bailar; en poco tiempo puedes escribir una historia.

Y finalmente, en poco tiempo puedes sentir que una mirada te abrigue tanto el corazón; que dejarás que ese abrazo entre tu alma y sus ojos, no sólo sea en poco tiempo, más bien que sea en un largo tiempo.

En poco tiempo hablé de todo lo que me pasa; en poco tiempo sentí tu mirada; en poco tiempo hablé de ti y de mi; pero en un largo tiempo, más bien en un tiempo indefinido quiero tenerte siempre en mi.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Y el destino se aparecería...

Y sería un día de verano, donde la gente no quiere más que descansar e ir de vacaciones con su familia a alguna parte, ya sea la playa, campo, el sur, el norte, etc. La idea es salir. Yo no sabía con qué me encontraría ese día de Enero; lo único que sabía es que tenía que prepararme para tocar cuecas en un bar, ese era mi única actividad; no sabía si iría al sur como todo verano a tocar, no, eso era lo único que haría.

Llegaría el día del evento, justo aquel día en que mi hermano celebraría su cumpleaños junto a nuestros amigos y primos. Nos fue bien en el lugar que tocamos; y yo llegaría a compartir con ellos. Me encuentro con amigos que no los veía de hace tiempo, y me dediqué a hablar con ellos. De pronto mi primo se acerca y hablamos sobre la vida, sobre lo que yo hago; y en eso sale con la idea de ir a ver a Jorge González al Caupolican. Sabíamos que tocaría La Voz del Ochenta, así que no podía decir que no, era una oportunidad que no se debe perder y más, si te están invitando.

Llegaría el día, un Martes 11 de Enero; un día común y corriente, un día soleado, un día que iría a un concierto. Nos juntamos con mi primo, y caminamos hacia el Teatro, estaba lleno de gente afuera y cuando entramos, adentro también lo estaría. Era primera vez que iba a ese lugar, así que lo inspeccioné, para saber como era la dimensión completa donde me encontraba, y entre eso; sentí que había un destino que se aparecería. Me quedé pegado en algo que sólo yo podía entender, me quedé pegado en una mirada, tan larga que comúnmente son las miradas. Y volví a ser un chico, que le preguntaba a mi madre: Porqué no me advertiste, de que algún día llegaría ese momento? Sí, llegó el momento en que, un caballero disfrazado de casualidad, me haría la señal, de que esa mirada traía algo consigo. Y después de despertar, seguí mi rumbo en el escenario y me dediqué a ver el concierto, pero siempre estuve pendiente de que si me volvería a tropezar con esos ojos.

Y no lo hice, hasta terminar el concierto, cuando ya la gente extasiada musicalmente, partiría a sus casas comentando lo bueno que fue haber estado ahí, y alucinarían por una semana con las canciones. Mientras tanto, yo quería que este caballero volviera a pasar frente a mi, y lo hizo; lo hizo con toda la amabilidad del mundo, e hizo que me volviera a quedar pegado en esos ojos. Luego correría el tiempo y me iría rápido, saliendo por los pasillos, mirando hacia atrás, como melancólicamente, pensando si volvería a verla.

Pasó el tiempo, y este caballero volvería aparecerse; y por fin, esos ojos puros y tiernos, volvería a tropezarse con mi mirada, desde ahí, hasta el resto de mis días.

Caminar a oscuras...

Y de repente, se vino un apagón. Todo Santiago a oscuras y yo saliendo de un ensayo; caminé desde Parque Bustamante hasta Santa Ana, hacia el departamento de un amigo y compañero del conjunto. No sabía como nos iríamos, y sólo seguimos el rumbo para llegar luego a un destino seguro. Mientras caminábamos, se sentía el clamor de la gente que había un apagón general, las radios pronto se escucharían fuerte, para saber la noticia del día. Y nosotros, sólo caminábamos relatando historias, creando historias de qué podría estar sucediendo. El camino era más ameno, y aún así, no hacía más que pensar y pensar sobre la vida.

Quería ver el cielo, pero las estrellas no brillaban, estaba nublado; era perfecto para hacer esto, y las nubes nos juegan una mala pasada; sería bueno que hubiera otro apagón para poder contemplar el firmamento y sólo pensar y pensar.

Seguíamos caminando y ya llegamos al destino, nos pasan a buscar y pronto llegaríamos a Maipú, la comuna ya estaba alumbrada, la luz llegaría de a poco y la gente ya estaría actuando normalmente. La vida volvería a ser la misma; pero ese rato que caminamos a oscuras, me di cuenta que hay muchas cosas que te llenan de felicidad, esas reflexiones que hacía mientras caminaba eran, que la felicidad no se alcanza por lo material; se alcanza con estar bien con uno mismo y con tener a alguien con quien compartir tu vida. Por suerte, yo tengo a alguien.

Oscuridad y silencio...

Estaba todo oscuro alrededor, no podía ver nada; tropezaba con todo lo que podía tocar, y las caídas eran cada vez más fuerte. No sabía qué hacer, era como estar en un laberinto sin salida; el silencio se apoderaba de la situación; y pronto el corazón empieza a latir más fuerte, empieza a estallar y empecé a sudar como un condenado. La vida se me iba en los suspiros y no me agradaba la situación.

De repente, se escucha el chillido de una puerta que le faltaba aceite en las bisagras, y un rayo de luz enceguecedor, se empapa en mi cara; ahora menos podía ver, y entre tanto grité: Quién se encuentra ahí? No se escuchó ni el ladrar de un perro, el silencio nuevamente se apoderaba de todo. Pero pronto se escucharía unos pasos, demasiado lentos para mi gusto; y el sudor ya parecía una lluvia incesante. El nerviosismo se apoderaba de mi hablar, y entre balbuceos volví a preguntar: Quién se encuentra ahí? Y ahora sólo se escuchaba un respiro entrecortado, y en eso me tocan el hombro.

Desperté luego, de un profundo sueño; estaba todo distinto a lo anterior y no sabía que había pasado. Me desperté desesperado, atemorizado, pero al rededor sólo estaba mi cama, mis instrumentos. Medio desorbitado, me tocan nuevamente el hombro y apabullado salté precipitadamente. Y vi quién era, y solamente era ella, que quería despedirse con un beso. La calma volvió y nunca más entré a ese cuarto.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Mi alma: un sonido sin fin...

Estuve horas sentado al lado de una guitarra y no sabía qué hacer con ella; es como levantarse y quedarse mirando por minutos un zapato que está en tu habitación. Sólo la hacía sonar, sin importar qué acordes o notas se produjera, o qué cadencias y enlaces armónicos se hicieran, era un despelote musical que el académico más conservador se iría a tirar a un pozo después de escuchar esto.

Y pasaban las horas como pateando una piedra y la guitarra aún seguía tirada en ese sillón; sin más que estar de adorno; me aburrí de tocar notas al aire sin tener coherencia alguna. Mi alma estaba cansada de que la música fuera un orden estricto de combinar notas. Pero nuevamente agarré el instrumento y empecé a crear algo, esta vez la armonía sería casi perfecta y pronto una melodía nacería. Sin embargo, aún se siente que falta algo; no estaba plenamente satisfecho. Y me sentí inútil, dejando de lado nuevamente la guitarra. Me aburrí de todo, quería hacer otra cosa.

Y después de hacer nada, agarré nuevamente la guitarra y seguí probando lo que había dejado atrás. Esta vez acompañándome de un buen café, arrojé al tapete una creación que jamás había pensado hacer; pero necesitaba una letra, de dónde sacarla; la duda más grande que tuve. Y nuevamente me aburrí, pero esta vez; decidí conectarme a Internet; a pasar un poco el tiempo. Y veo que se conecta ella, le hablé; pero durante 10 minutos no lo hizo. Desesperado, no sabía qué hacer: si llenar de mensajes y agobiarla, o simplemente esperar. Y esperé, mientras agarré esa guitarra y me puse a tocar lo que había creado; y sin más apuro, la letra nacería pronto, como de mi alma nacería un sonido sin fin. Y es ahí, cuando terminé de escribir, que ella me contesta con un: "Hola :)". Y no necesitaría más que eso, para saber que tomaría la guitarra cada vez que con ella hablara.

Con el toquido de una nota, puedo prender tu corazón

Con el toquido de una nota, puedo prender tu corazón